Una visita y decenas de comentarios dieron alas a un rumor que movilizó a los pescadores de la provincia. La posibilidad de que se creara un coto de pesca alimentó la ilusión de algunos, generó un intenso debate y planteó una pregunta: ¿puede ser la actividad un motor del turismo en Tucumán? “Todo proyecto bien hecho va a contar con nuestro apoyo. La idea de esta gestión es estar del lado de toda iniciativa privada que ayude a convocar más visitantes”, indicó Inés Frías Silva, vicepresidente del Ente Tucumán Turismo.
El Álamo es una finca que está ubicada en Benjamín Paz, a unos 55 kilómetros de la capital tucumana. La semana pasada, una comisión integrada por representantes de Turismo, Flora y Fauna y la Secretaría de Producción visitó el lugar donde se desarrolla un emprendimiento de agroturismo. “Recibimos una invitación porque querían conocer nuestra opinión sobre su idea de concretar un proyecto para ofrecer la pesca como alternativa”, señaló Frías Silva.
El campo tiene dos características especiales. Por un lado, el río Salí recorre unos 14 kilómetros dentro de la propiedad. Por el otro, el establecimiento está muy cerca del Río Grande. “Ellos pensaron que podían sembrar dorados en el curso de la llanura y truchas, en el de montaña. Pero los especialistas dijeron que ambas ideas eran inviables porque se trata de especies migratorias que no se quedarían en el lugar. Además, hay cuestiones naturales que frenaron la iniciativa”, destacó la representante de Turismo. “Sólo se hizo una visita de asesoramiento y, después de lo conversado, no creo que insistan con la idea”, añadió.
Una tierra bendecida
Miguel Saguir, multicampeón tucumano de pesca, siempre sostuvo que Tucumán tiene una enorme ventaja con respecto a las provincias del NOA. La llanura ofrece a los deportistas la posibilidad de capturar especies de río (dorados, bogas, tarariras y bagres); las sierras, truchas, y en Tafí del Valle se encuentra La Angostura, considerada a nivel nacional como un lugar destacado para la pesca en altura de pejerreyes. “El problema es que no se termina de entender esta ventaja y, pese a algunos intentos, no se logran explotar estos beneficios”, sostuvo el también llamado “Roger Federer” de la actividad.
En la provincia existen numerosos emprendimientos de estas características. Los más conocidos y antiguos son los que ofrecen “El Pelao” y Miguel Quesada en La Angostura. Desde hace un par de años se están desarrollando otros proyectos como “Bahía Dorada” o “El Camping de Los Romano”, que convocan a decenas de tucumanos que buscan capturar especies autóctonas. También comenzaron a surgir guías para recorrer el Salí en embarcaciones.
Las últimas novedades surgieron en El Cadillal. Son la consecuencia directa del reordenamiento territorial y de las reparaciones de la presa encaradas por la Provincia. “Después de un 2025 difícil, en el que tuvimos que ponernos en regla, decidimos invertir en mejorar el club y adquirir botes y motores para brindar un mejor servicio a nuestros socios y visitantes”, sostuvo Juan Moreira, presidente del club Tucumán Pesca y Regatas. Esta temporada, Fernando Saba se transformó en el segundo guía de pesca que organiza excursiones por el espejo de agua. La actividad tendrá un parate porque, desde el domingo, está vedada en toda la provincia la pesca de pejerreyes.
El avance, sin lugar a dudas, es importante, pero aún resulta muy incipiente si se lo compara con lo que ocurre en otras provincias de la región. Salta, por ejemplo, pasó de los catamaranes de Cabra Corral a las flotadas en el río Juramento, considerado por los especialistas como uno de los paraísos para la pesca del dorado en el NOA.
En Santiago del Estero hay una explosión de ofertas para los pescadores. De la mano de la recuperación de la fauna ictícola en El Frontal y en el río Dulce, los operadores se multiplicaron. “Antes, si había dos personas que hacían excursiones, era mucho; hoy tenemos más de 10. Lo curioso es que ellos brindan los servicios del lado tucumano del lago”, explicó Mario Jiménez.
Las flotadas en el Dulce no sólo se afianzaron como una propuesta regional y nacional, sino que también están convocando a turistas de otros países. “Ellos buscan pescar dorados de otra manera, lejos de la inmensidad del río Paraná”, destacó un operador.
Lo que se viene
“El potencial que tiene el este tucumano es incalculable. Cada vez hay más productores que están ensayando con la cría de pacúes en sus campos. Por ahora, los proyectos están en pleno desarrollo, pero no falta mucho para que se transformen en cotos de pesca”, sostuvo Matías Cassen Prieto, técnico en acuicultura y procesamiento pesquero, egresado de la UTN de Mar del Plata. “Ese puede ser un puntapié, porque también estamos haciendo ensayos de reproducción de bogas y sábalos”, añadió.
Cassen Prieto trabajó durante un tiempo en la Estación de Piscicultura de Termas de Río Hondo. Allí logró realizar la reproducción en laboratorio de dorados. Ahora se dedica a brindar asesoramiento técnico a productores tucumanos y salteños que pretenden instalar en sus campos lagunas con pejerreyes, pacúes, bogas y sábalos. “Ellos son perfectamente conscientes de que esas iniciativas pueden ser muy rentables”, comentó en una entrevista con LA GACETA.
“La pesca es considerada a nivel mundial como un motor del turismo. No sólo para los que tienen emprendimientos privados, sino también para los guías, los que venden carnadas, los almacenes, las estaciones de servicio y los hoteles. Hay ciudades enteras que viven de la actividad. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo en Tucumán?”, se preguntó el especialista.